En el vasto universo deportivo zuliano, donde el béisbol es más que un juego y se convierte en una manifestación de identidad colectiva, el nombre de José Ángel Barboza Fuenmayor, cariñosamente conocido como Mumú Barboza, permanece grabado como sinónimo de pasión, enseñanza y compromiso. Nacido en Maracaibo el 16 de noviembre de 1952 y fallecido en la misma ciudad el 5 de mayo de 2021, su vida fue un ejemplo de dedicación al desarrollo del béisbol aficionado, sembrando valores y enseñanzas que hoy resuenan en las generaciones que le sucedieron.
Desde su adolescencia, Mumú Barboza estuvo vinculado al deporte, especialmente al béisbol, disciplina que se convertiría en la gran vocación de su vida. Siguiendo los pasos de su padre, Jesús Antonio Barboza, comenzó en 1967 como asistente en el Centro Deportivo Ziruma, espacio donde empezó a tejer lazos con la comunidad deportiva marabina. A la par de su trabajo, practicaba béisbol y voleibol, reflejo de un espíritu inquieto y profundamente vinculado con la actividad física y los valores del deporte.
Su nombre se asocia, de manera ineludible, con la Liga de Ziruma, que ayudó a fundar con el objetivo de consolidar un semillero para los jóvenes talentos de su comunidad. Allí no solo dirigió equipos en la categoría infantil, sino que además se convirtió en un líder natural que promovió el rescate y fortalecimiento de la categoría A, instancia fundamental en el proceso de formación de peloteros. Su capacidad organizativa y su visión lo llevaron a ser presidente de esta categoría, lo que más tarde le abrió las puertas para dirigir la Asociación de Béisbol Aficionado del estado Zulia (ABAEZ), instancia que aglutinaba a las ligas y organizaciones del béisbol menor en la región.
El legado más palpable de Mumú Barboza, sin embargo, fue la creación en 1982 de la Escuela de Béisbol Menor “Mumú Barboza”, institución que llevaría su nombre en honor a su incansable trabajo por la formación integral de los jóvenes. Desde allí, miles de niños y adolescentes no solo aprendieron los fundamentos técnicos del béisbol, sino también valores como la disciplina, el respeto, el trabajo en equipo y la solidaridad. Para Mumú, el béisbol no era únicamente un deporte; era una herramienta pedagógica y social capaz de alejar a la juventud de los peligros y abrirle un camino hacia la superación personal.
Su dedicación fue ampliamente reconocida por sus colegas, padres y alumnos. La figura de Mumú era sinónimo de cercanía, humildad y entrega. En las tribunas, en el dogout y en los campos de tierra caliente de Maracaibo, su presencia irradiaba un liderazgo sereno y ejemplar. Fue mentor de jugadores que posteriormente destacaron en categorías superiores, pero su mayor orgullo era ver en sus pupilos a hombres y mujeres de bien, agradecidos por las enseñanzas que iban más allá del juego.
La comunidad deportiva zuliana lamentó profundamente su partida el 5 de mayo de 2021, en medio de las difíciles circunstancias provocadas por la pandemia de COVID-19, enfermedad que apagó su vida en el Hospital Universitario de Maracaibo. Su muerte dejó un vacío difícil de llenar, pero su legado sigue vigente en cada lanzamiento, en cada batazo y en cada joven que viste un uniforme y recuerda sus enseñanzas.
Hoy, Mumú Barboza es recordado no solo como un piloto de equipos o un dirigente del béisbol aficionado. Es evocado como un verdadero formador de ciudadanos, un hombre que entendió el deporte como vehículo de transformación social y que dedicó su existencia a hacer del béisbol zuliano un espacio para el crecimiento, la convivencia y el honor.
Crédito de la fuente: Esta nota ha sido elaborada a partir de la información contenida en el Diccionario General del Zulia, de Jesús Ángel Semprún Parra y Luis Guillermo Hernández, segunda edición, 2018, publicado por Sultana del Lago Editores.
