El pasado miércoles tuvimos la oportunidad de visitar la escuela “Jazz Ballet del Zulia”, fundada y dirigida por la bailarina Iris Fuentes. Fue una jornada de tres horas continuas, en donde nos deleitamos con una clase magistral nacida de manera espontánea, ya que llegué sin previo aviso, tras haber sido invitado a conocer la escuela.
La visita inició con el amable recibimiento de la galardonada maestra del baile. Hicimos un recorrido por su galería, donde pudimos observar las diversas obras que el cuerpo de baile de la escuela ha presentado a lo largo de sus 25 años de trayectoria, además de contemplar la numerosa colección de premiaciones recibidas, tanto por la participación de las estudiantes como por su directora. Conocimos las instalaciones del recinto dancístico y, lo más importante, el “salón de tablas”, donde ocurre la magia de la expresión corporal.
La calidad en disciplina y buenos modales del cuerpo estudiantil y del personal de la escuela —desde el portero hasta las docentes y el cuerpo administrativo— es digna de admiración. Hacen del lugar un acogedor hogar en lo que fue anteriormente la casa de la familia Barradas. El diseño de los diversos ambientes y la colorimetría de los espacios lo convierten en un entorno de atmósfera equilibrada, donde reinan la belleza y el orden.

La muestra consistió en una clase completa, desde el calentamiento adecuado para las técnicas de baile que desarrollan —como Jazz Lírico, Acrodanza, Jazz Teatral, Ballet Contemporáneo Americano, Ballet Clásico, Baile Urbano, Neoclásico, All Dance, entre otros— hasta la ejecución de más de ocho números, algunos ya ensayados y otros en proceso. La maestra Iris, de forma espontánea, decidió montar una coreografía con una música nueva para la escuela. Cabe destacar que la canción escogida no era del total agrado de las bailarinas; sin embargo, accedieron a la ejecución de la pieza dancística, demostrando así poseer las habilidades técnicas pertinentes para ser catalogada como una muestra “multitécnica”, haciendo de la oferta académica de la escuela un rico recorrido desde el ballet clásico hasta lo postmoderno y actual.
Fue impresionante ser testigos del montaje de una nueva coreografía por parte de la maestra Iris: espontánea, instantánea, montada en una sola pasada, con sincronía musical, fuerza, expresión, gestualidad, técnica limpia, control cardíaco del proceso anaeróbico, líneas rectas y curvas que, con armonía, emplazaron la inspiración del baile en el momento justo. Todo ocurrió frente a nuestros sentidos abiertos, dejándonos meditativos gracias al lenguaje corporal expresado en las tablas de JBZ.
El cuerpo estudiantil y la compañía profesional de JBZ es variado: niñas desde edad escolar básica hasta jóvenes universitarias, quienes no están separadas por niveles. Todas reciben la misma clase con igual intensidad, técnica y tiempo de ejecución. Durante la clase, las niñas mostraron varias piezas, realizando un recorrido por la variedad de técnicas que dominan. Sin necesidad de estar enfocadas en un solo método, lograron expresar con gracia, elegancia y pose artística todo lo aprendido. No se notaron intimidadas ante la presencia de un crítico en la sala; sin embargo, el nerviosismo propio del escenario siempre está presente, aunque eso no las apabulló en absoluto. Es cierto que el talento en nuestro estado Zulia es abundante. En esta escuela gozan de un repertorio que da paso a las posibilidades de la libertad de expresión, y que, con líneas finas y movimientos fuertes, delicados y controlados, ofrece una demostración de talento magnífico. Después de haber presenciado tres horas ininterrumpidas de técnica, talento, habilidades y convivencia, nos queda muy claro el alto nivel educativo de esta escuela, además del calor humano y la alegría de la juventud.
Como en toda escuela, la perfección no es la regla, pero sí la excelencia. En lo cognitivo, notamos que incluso las estudiantes con menor tiempo de formación pudieron adaptarse rápidamente a la nueva coreografía, demostrando una vez más la importancia de la danza para el desarrollo neurocognitivo. Todo el cuerpo de baile aprendió una coreografía totalmente nueva, con música nueva, que su coreógrafa montó en una sola y única pasada. Un acto sorprendente que, para nosotros, no tiene precedente en una escuela de esta categoría y técnica.
Terminando de redactar esta nota crítica, recibimos la noticia de que la maestra Iris Fuentes ha sido galardonada con el Premio Especial en honor a sus 45 años de carrera y trayectoria, otorgado por la organización internacional “Ánton Awards”, presidida por Michel Planchart. Desde el año 2014, esta organización se dedica a reconocer a los trabajadores del espectáculo, honrando la memoria del licenciado Jesús Antón Azocar, precursor de la introducción de la salsa en Venezuela. Felicitamos a la bien merecida galardonada, Mtra. Iris Fuentes, quien recibirá su Premio Especial en la Gala Madrid, febrero de 2026. ¡Enhorabuena y muchas felicidades! Ha sido un grato momento ser testigos de estos acontecimientos.
Con amor, Gio Polanco







