Pedro Gamarro: 6 años sin “el tren expreso de Machiques”, leyenda olímpica y orgullo del boxeo zuliano

Cuando el nombre de Pedro José Gamarro Medina se pronuncia en el Zulia, se evocan las epopeyas deportivas de un hombre que no solo conquistó medallas y títulos, sino que se convirtió en un símbolo de lucha, humildad y pasión por su tierra. Este 7 de mayo de 2025 se cumplen 6 años de su partida física, pero su legado sigue presente como ejemplo para las nuevas generaciones de atletas venezolanos.

Nacido en Machiques, estado Zulia, el 8 de enero de 1955, Pedro Gamarro surgió del corazón de la serranía perijanera, donde el temple se forja en la cotidianidad y el esfuerzo. Desde muy joven mostró aptitudes excepcionales para el boxeo, disciplina en la que encontraría su mayor expresión como deportista. Su estilo agresivo, constante y eficaz le valió el apodo con el que lo bautizó el periodista Orlando Galofré: “el tren expreso de Machiques”, metáfora perfecta para describir su inagotable empuje en el cuadrilátero.

El gran salto a la inmortalidad deportiva llegó en los XXI Juegos Olímpicos de Montreal 1976, donde, representando a Venezuela, escribió una de las páginas más memorables del deporte nacional. Gamarro alcanzó la final del peso welter (-67 kg) tras vencer con solvencia a cuatro rivales —dos de ellos por nocaut y dos por decisión— en un recorrido impecable. La final fue muy disputada, y aunque la medalla de oro no llegó, el vice-campeonato olímpico, con la medalla de plata, marcó un hito: fue la primera vez en la historia que Venezuela lograba este galardón en unos Juegos Olímpicos. A pesar de la controversia en la decisión de los jueces, para el pueblo zuliano y venezolano, Pedro Gamarro fue siempre un campeón.

Su ascenso al olimpo deportivo no se limitó a Montreal. Desde los inicios de su carrera acumuló triunfos que lo consagraron como una figura dominante en el boxeo amateur del continente. Entre sus logros más destacados figuran las medallas de oro en los Juegos Nacionales de Barquisimeto (1973), en los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe de República Dominicana (1974), en el Campeonato Centroamericano y del Caribe en Caracas (1974) y Guatemala (1975). Además, obtuvo medallas de bronce en el Cinturón de Oro de Rumania y en los VII Juegos Panamericanos de México (1975).

Su ambición deportiva no se detuvo allí. Participó en el Mundial de Boxeo de Yugoslavia (1977), representó a Venezuela en intercambios internacionales en países como Dinamarca, Tailandia, Suecia, Cuba y México, y continuó cosechando éxitos con medallas de oro en el Boxing Mundial de España (1977) y el Campeonato Centroamericano y del Caribe de Panamá (1977). Incluso en los años finales de su carrera amateur mantuvo su vigencia, ganando en los Juegos Suramericanos de Ecuador (1983) y obteniendo un bronce en los Juegos Panamericanos de Caracas (1983), donde se despidió oficialmente del cuadrilátero a los 28 años.

Sin embargo, Pedro Gamarro nunca abandonó su deporte. Con la misma disciplina que mostró como boxeador, se dedicó a formar nuevas generaciones como entrenador en el Instituto Nacional de Deportes (IND) en Machiques, sembrando su conocimiento en jóvenes que, como él, soñaban con representar al Zulia y a Venezuela.

Su legado fue reconocido en vida con diversos homenajes, siendo especialmente emotivo su papel como encendedor del pebetero en los XVIII Juegos Centroamericanos y del Caribe en Maracaibo, el 8 de agosto de 1998, un gesto que significó un justo tributo a quien tantas glorias había dado al deporte nacional.

El Coliseo de La Cotorrera en Maracaibo lleva su nombre como símbolo del respeto y la admiración eterna que le profesa la región zuliana. Allí, donde tantos combates se han librado, el espíritu de Gamarro sigue inspirando a jóvenes pugilistas.

Falleció en Maracaibo el 7 de mayo de 2019, dejando tras de sí no solo un palmarés imponente, sino el recuerdo imborrable de su humildad, entrega y profundo amor por el Zulia. Su vida y obra continúan siendo motivo de orgullo para la tierra que lo vio nacer, que lo acompañó en su gesta olímpica y que lo consagró como uno de sus hijos más ilustres.

A seis años de su partida, Pedro Gamarro sigue siendo para el Zulia mucho más que un medallista olímpico. Es sinónimo de lucha incansable, ejemplo para la juventud y eterno símbolo de que los sueños son posibles cuando se combinan el talento, la disciplina y el amor por la patria.

Crédito de la fuente: Esta nota ha sido elaborada a partir de la información contenida en el Diccionario General del Zulia, de Jesús Ángel Semprún Parra y Luis Guillermo Hernández, segunda edición, 2018, publicado por Sultana del Lago Editores.

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