El 27 de abril de 2025 se cumplen 50 años del fallecimiento de Augusto César Ríos Iriarte, insigne músico marabino cuya vida estuvo consagrada a la interpretación, la composición y la enseñanza de la música en el Zulia. Su legado sigue vigente en los acordes de sus valses, joropos y danzas, que evocan la esencia cultural de la región y fortalecen la memoria musical de Venezuela.
Nacido en Maracaibo el 20 de marzo de 1893, Augusto César Ríos Iriarte inició su recorrido artístico a una edad temprana, destacándose por su virtuosismo en el clarinete y la flauta. A los 15 años, en 1908, se integró a la Banda del Estado Zulia, una de las instituciones musicales más emblemáticas de la región, marcando así el comienzo de una trayectoria que se extendería por más de medio siglo.
Ríos Iriarte no solo se desempeñó como músico de banda; también fue miembro activo de diversas orquestas sinfónicas y conjuntos musicales zulianos. Su versatilidad como intérprete le permitió dominar distintos géneros y estilos, a la par que su sensibilidad artística lo llevó a incursionar en la composición, dejando un repertorio que refleja el alma del Zulia.
Su dedicación a la docencia fue otro de los pilares de su vida profesional. A lo largo de su carrera, formó a generaciones de músicos, transmitiendo no solo conocimientos técnicos, sino también el amor y el respeto por la música como expresión cultural. Su labor educativa fue fundamental para el fortalecimiento del movimiento musical en Maracaibo y en todo el estado.
Entre las composiciones más célebres de Augusto César Ríos Iriarte se encuentran valses inolvidables como Gelia, El tropezón, De la tierra del Zulia y El palmar, piezas que combinan la delicadeza melódica con la nostalgia propia de la identidad zuliana. También incursionó en ritmos más vibrantes, como el joropo El ratón, que fue premiado en concursos regionales, y la danza Nelly, galardonada en 1950 en un certamen organizado por la emisora Ondas del Lago.
Su creatividad no se detuvo allí. En 1967, con su obra Rosa, un vals-canción, obtuvo un importante reconocimiento en el I Festival de Compositores Zulianos de Maracaibo, reafirmando su vigencia y su capacidad de innovar dentro de los cánones tradicionales de la música venezolana.
Una anécdota familiar sostiene que Ríos Iriarte habría sido el verdadero autor del popular tema Amalia Rosa, dedicado a su esposa Amalia Rosa Ocando, una composición que alcanzó fama nacional en la voz de José Luis Rodríguez «El Puma». Sin embargo, esta obra suele ser atribuida oficialmente al cantautor Celestino Carrasco, conocido como «El Negro Tino Carrasco», generando un debate que no opaca el talento y la influencia de Ríos Iriarte en la música zuliana.
En 1965, coronando una vida de servicio musical, Ríos Iriarte asumió la dirección de la Banda del Estado Zulia, posición que ocupó con la misma pasión y disciplina que caracterizaron toda su carrera. Bajo su batuta, la banda revitalizó su repertorio e impulsó la difusión de composiciones autóctonas, reafirmando su papel como embajadora cultural del Zulia.
Augusto César Ríos Iriarte falleció en Maracaibo el 27 de abril de 1975, dejando tras de sí un legado que sigue inspirando a músicos, investigadores y melómanos. Hoy, al cumplirse medio siglo de su partida, su música continúa siendo un puente entre generaciones, una celebración viva de la identidad zuliana y un testimonio del poder transformador del arte.
Recordar a Ríos Iriarte no es solo rendir homenaje a un virtuoso clarinetista, flautista y compositor; es también reivindicar la importancia de la música como patrimonio cultural y afirmar que, en cada nota de un vals zuliano, late la memoria de quienes, como él, dedicaron su vida a engrandecer nuestra cultura.
