Este 27 de abril de 2025 se cumplen 65 años del fallecimiento de Amelia Ríos Hernández, insigne maestra y pianista zuliana, cuya vida estuvo dedicada a la educación, la cultura y la formación artística en Maracaibo. Su legado, aún vigente, refleja la pasión de una mujer adelantada a su tiempo, entregada a la instrucción de la niñez y al desarrollo musical de la región.
Nacida en Maracaibo el 7 de septiembre de 1878, Amelia Ríos creció en un ambiente donde el amor por la enseñanza y las artes florecía. Estudió música bajo la tutela de la maestra colombiana Clemencia Urdaneta en el Colegio «Nuestra Señora de Lourdes», donde perfeccionó su talento para el piano, instrumento que dominaría con destreza y sensibilidad. Su vocación educativa se consolidó cuando, con apenas 16 años, obtuvo el título de maestra de instrucción primaria el 15 de noviembre de 1894, egresada de la Universidad del Zulia bajo el rectorado del presbítero doctor Francisco J. Delgado.
Desde muy joven, Amelia Ríos asumió responsabilidades docentes en distintas escuelas de Maracaibo, desempeñándose como preceptora, subdirectora y directora. Su compromiso con la educación la llevó, en octubre de 1916, a ser nombrada directora del Colegio «María Concepción Palacios» en Tovar, estado Mérida, donde permaneció dos años y medio impartiendo enseñanza de calidad.
En febrero de 1919, de regreso a su ciudad natal, fundó el Colegio Privado «Sagrado Corazón de María», institución que dirigió incansablemente hasta su muerte en 1960. En este colegio, Amelia Ríos forjó generaciones de marabinos en los valores de la educación, la cultura y el civismo, consolidándose como una de las figuras más respetadas en el ámbito escolar del estado Zulia.
Paralelamente a su labor docente, cultivó su pasión por la música, impartiendo clases particulares de piano. Entre sus alumnos más destacados se encuentra el músico Félix López Godoy, quien reconocería siempre en su maestra a una formadora integral, exigente y amorosa. A través de la enseñanza del piano, Amelia Ríos contribuyó al fortalecimiento de la sensibilidad artística de Maracaibo, sembrando en sus estudiantes la semilla de la excelencia.
Su vida ejemplar fue reconocida por las autoridades educativas de la época. El 12 de noviembre de 1944, le fue impuesta la Medalla de Instrucción Pública, en honor a su sobresaliente trayectoria como maestra. Más tarde, en homenaje a su legado, se nombró una escuela de Maracaibo con su nombre, perpetuando su memoria entre las nuevas generaciones de zulianos.
En 2011, como parte de los homenajes póstumos, el maestro Rafael Rincón González compuso el Himno a la Escuela Amelia Ríos, pieza musical que fue transcrita y arreglada para piano por el músico Ramiro Quintero. Esta composición se convirtió en un símbolo de gratitud y admiración hacia una mujer que dedicó su vida a enseñar y a inspirar a su comunidad.
Amelia Ríos Hernández no solo formó alumnos, sino que también cultivó ciudadanos conscientes, responsables y sensibles al arte y la cultura. Su figura representa un ejemplo de entrega, constancia y amor por la educación, valores que hoy más que nunca cobran vigencia en una sociedad que busca recuperar la esencia de su identidad y la calidad de su enseñanza.
Hoy, 65 años después de su partida, recordamos a Amelia Ríos como una mujer que, con firmeza y dulzura, moldeó el futuro de Maracaibo desde las aulas y las teclas de un piano. Su vida nos enseña que educar es sembrar en el alma de los pueblos las raíces más profundas de la libertad, la cultura y el progreso.
