Un repaso a la trayectoria del actor zuliano, quien tras una década dedicada al cuidado de su madre ha regresado a los escenarios con algunas de las interpretaciones más celebradas de su carrera
Hoy, 10 de octubre de 2026, José Luis Montero Conde cumple un año más de vida. Y lo hace, sin duda, en uno de los momentos más plenos de su carrera. Después de una década alejado de las tablas para cuidar a su madre, quien padecía Alzheimer, el primer actor maracaibeño regresó al teatro con una serie de montajes que lo han reafirmado como una de las figuras fundamentales de la escena zuliana contemporánea.
De Maracaibo a Caracas: la forja de un actor
José Luis Montero Conde nació en Maracaibo y comenzó su formación en la Escuela de Teatro Inés Laredo y en la Sociedad Dramática de Maracaibo, pero también estudió danza y voz. Esa formación integral —actuación, danza, canto— le daría un dominio escénico poco común.
En 1988 viajó a Caracas para integrarse a la Compañía Nacional de Teatro de Isaac Chocrón y al mítico grupo Rajatabla de Carlos Giménez. En Rajatabla participó en más de treinta montajes y trabajó bajo la dirección de maestros como Miguel Narros (Teatro Español de Madrid) y Raúl Brambilla (Teatro Colón de Buenos Aires), llevando su arte por escenarios de América, Europa y Asia. Su filmografía y televisión incluyen producciones como Por estas calles y La mujer de Judas.
El episodio de Fuenteovejuna
En la entrevista que concedió hace cuatro años al programa Puerto de Libros, Montero narró uno de los episodios más reveladores de su carrera. Durante los ensayos de Fuenteovejuna, coproducción entre la Compañía Nacional de Teatro y Rajatabla, el reparto se dividió entre ambos elencos. Montero quedó fuera porque «era de mayor a menor, de más veteranos a más nuevos, y yo estaba recién prácticamente».
Lejos de retirarse, decidió quedarse:
«Yo tenía derecho a un libreto y yo tenía derecho a ir a los ensayos y yo decidí ir a todos los ensayos y leerte y tener mi libreto y con lápiz anotar todo lo que Carlos [Giménez] decía. Yo iba y me sentaba en la última fila por allá calladito y a ver el ensayo.»
Cuando sus compañeros le preguntaban por qué perdía el tiempo en ensayos donde no tenía personaje, él respondía:
«Para mí no perder el tiempo. Primero, para mí es un taller de teatro. Ver a Carlos Jiménez dirigir es un taller de teatro gratis.»
El actor que tenía el personaje del mensajero de Ciudad Real —famoso por el monólogo «el ensangrentado»— empezó a tener problemas. Montero anotaba cada indicación de Giménez y ensayaba en su casa. Cuando el director preguntó quién se sabía el texto, alguien lo señaló.
«Carlos me miró de pies a cabeza, me escaneó, y me dijo: ‘Mañana lo hace en el ensayo’. Yo me fui a mi casa, yo no dormí por supuesto. Al día siguiente estaba tempranísimo, muy nervioso pero a la vez muy seguro, esa combinación de emociones entre los nervios, entre el miedo y la seguridad de que estás preparado.»
Cuando terminó el monólogo, Carlos Giménez lo llamó al pasillo del edificio Rajatabla:
«Me dice: ‘¿Usted tiene pasaporte?’. Y le digo: ‘Sí, maestro’. ‘Felicitaciones, usted se va a Italia. El personaje suyo. Lo felicito’.»
Montero viajó a Italia como actor de la Compañía Nacional de Teatro al Festival de Spoleto. A su regreso, Giménez lo abordó en la pasarela que une Rajatabla con el Teresa Carreño:
«Me dice: ‘¿Cuánto ganas tú en la Compañía Nacional?’. Yo le digo lo que ganaba. Y me dijo textualmente: ‘Eso es un insulto a tu talento. Te ofrezco el triple y te vienes a Rajatabla’.»
Montero redactó su carta de renuncia esa misma tarde, en la máquina de escribir de Pepe Tejera, y al lunes siguiente ya estaba en la nómina de Rajatabla.
Diez años de silencio: el cuidado de su madre
En la misma entrevista, Montero habló con crudeza sobre la década que dedicó al cuidado de su madre, quien padecía Alzheimer:
«Mis viejos estaban solos en la casa. Yo por mi mamá toda la vida he sentido algo súper fuerte y súper especial. Hemos tenido una relación maravillosa toda la vida. Entonces yo quise asumirlo, yo quise asumir el caso de mi mamá y decido dejarlo todo.»
Sobre el desgaste físico:
«Yo bajé diez kilos. Es un trabajo físico muy fuerte, muy agotador. Mi mamá se puso bastante gordita porque nunca dejó de comer. Pero al mismo tiempo dejó de perder su movilidad, sus facultades. Ella llegó a ser un bebé grande. Yo tenía que darle la comida, tenía que bañarla, tenía que vestirla, tenía que acostarla, levantarla, sentarla. Entonces eso era un peso muerto.»
Sobre el agotamiento emocional:
«A veces yo me largaba a llorar porque es que no aguantaba más, no podía más.»
Pero también sobre el amor:
«Lo disfruté. Disfruté amarla, tenerla para mí. Le di muchísimo amor a mi mamá, le di muchísimo, la consentí mucho, la abracé, la besé mucho, le dije mucho que la quería, le cantaba sus canciones que más le gustaban.»
Un compañero de la Compañía Nacional de Teatro le escribió una frase que se le grabó:
«Dile que la quieres hasta que te quedes sin voz y bésala hasta que te duelan los labios.»
Y Montero respondió:
«Yo tengo años en eso. Yo tengo años besando a mi mamá, diciéndole tanto que la amo tantas veces al día, que le di su alimento, que a mí me quedó una paz inmensa. Yo le decía a mi hermana: ‘Nosotros vamos a poder dormir muy tranquilos y muy felices cuando mami no esté’. Y dormimos tranquilos y felices y tenemos mucha paz porque la quisimos mucho, la tratamos como una reina.»
El regreso: tres montajes que marcaron el año
El regreso de Montero a los escenarios no fue tímido. Entre 2023 y 2025, el actor participó en una serie de producciones que dejaron huella en la crítica teatral de Maracaibo.
Agua de Colonia (2023)
La obra de Enrique León se estrenó el 27 de marzo de 2023 en el Teatro Baralt, en el marco de las celebraciones por el Día Mundial del Teatro. Montero compartió escena con Milton Quero bajo la dirección de este último. La crítica destacó que su papel fue «sin duda el mejor de toda la obra», y que el actor «hizo de la mitad del escenario en que se desplazaba, un reino diferente al de Quero». La obra transcurre durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y sigue a dos amigos que, al ritmo de unos tragos de ron, hablan de la vida, las mujeres, la lucha política y sus heridas.
Romancero Shakespeare bajo el sol (2024/2025/2026)
Este unipersonal que recorre textos de Shakespeare se estrenó en 2024 en el Tetaro Baralt, dando partida de nacimiento al grupo Baralt Teatro Clásico. La función del 22 de febrero de 2025 fue organizada por la editorial Sultana del Lago en la Librería Puerto de Libros de la Vereda del Lago y transmitida en vivo por YouTube.
Pero fue en el marco de la FILMAR 2026 (Feria Internacional del Libro de Maracaibo) donde este montaje alcanzó su momento más alto. La función, celebrada con un éxito rotundo, congregó a más de cien personas, de las cuales la mitad terminó de pie aplaudiendo la interpretación del actor zuliano.
Informe para una Academia (2025)
Adaptación del cuento de Franz Kafka, dirigida por Alfredo Peñuela, se estrenó el 16 de mayo de 2025 en la Sala Experimental del Teatro Baralt, coproducida por el Baralt Teatro Clásico. Montero encarnó a Pedro El Rojo, el simio que aprende a hablar y razonar para escapar de su cautiverio.
La crítica fue unánime. Jesús Lombardi escribió:
«La actuación de José Luis Montero es, sencillamente, ¡extraordinaria! Su dominio del oficio, su presencia corporal, su voz, nos adentran en lo profundo de lo humano, visto desde la perspectiva de un simio. ¡Su actuación es, sencillamente, fascinante!»
Nelly Oliver añadió:
«Montero despliega un impecable trabajo actoral, manteniendo al espectador absorto gracias al despliegue de su vasta formación actoral, dancística, corporal, vocal y de canto. Con maestría, logra que, a través de la mirada de Pedro El Rojo, se develen los rincones oscuros del alma humana.»
La obra se presentó posteriormente en el marco de la FILMAR 2025 (7ª Feria Internacional del Libro de Maracaibo) en el Teatro Baralt, con entrada agotada.
La Tragedia de Macbeth (2025)
En noviembre de 2025, bajo la dirección de Alfredo Peñuela y con producción del Baralt Teatro Clásico, Montero encarnó al protagonista de la obra de Shakespeare. El montaje se presentó en la Gran Sala del Teatro Baralt.
La crítica fue unánime. Jesús Eduardo Espinoza escribió:
«El Macbeth de José Luis Montero fue soberbio, seductor e intenso. Sin duda, la escenificación estaba sostenida por la disciplina, la talentosa memoria y el cañón de voz de Montero, quien lleva el título de primer actor de ciudad con mérito.»
Y añadió:
«Montero es, sin mezquindad alguna, uno de nuestros insignes históricos Primeros Actores. Macbeth ha sido para él un trago largo y calcinante.»
La función duraba dos horas y catorce minutos, y fue calificada como «un derroche de talento pocas veces visto en la historia del teatro zuliano». Espinoza recomendó que Montero y Doris Chávez llevaran sus monólogos y diálogos a universidades y centros culturales de todo el país como una versión reducida de Macbeth.
En su balance teatral de 2025, Espinoza escribió:
«La versión de Peñuela revitaliza el clásico con una mirada contemporánea, sin perder la densidad trágica del original. Las actuaciones aportan intensidad y credibilidad, demostrando que los temas de poder y ambición siguen siendo universales. Esta producción reafirma la vigencia de Shakespeare en el contexto zuliano.»
El reconocimiento de la crítica
En su balance del año teatral 2025, Jesús Eduardo Espinoza escribió:
«En cuanto a las actuaciones, es justo reconocer el trabajo de los elencos, en especial el de José Luis Montero, cuya trayectoria y oficio son garantía de calidad.»
Y añadió:
«Montero es, sin mezquindad alguna, uno de nuestros insignes históricos Primeros Actores.»
En 2026, su participación en el 12º Festival de Poesía de Maracaibo como inaugural del evento «Zulia es un poema», organizado por el Movimiento Poético de Maracaibo bajo la dirección de Luis Perozo Cervantes, representó un nuevo cruce entre las artes escénicas y la palabra poética.
Una vida en el escenario
José Luis Montero Conde ha recibido el Premio Municipal de Teatro de Caracas (2004) y la Orden al Mérito en el Trabajo (2009). Ha participado en once telenovelas, cinco unitarios, diez películas y más de cuarenta montajes teatrales. En televisión, fue el inolvidable Hermágoras Montiel en Marius y tuvo un papel protagónico en Carísima, entre muchos otros.
Según la reseña oficial del Teatro Baralt, «su récord de actuación no tiene parangón en la ciudad«. Ha actuado en los escenarios más importantes de Venezuela, incluyendo el Teatro Teresa Carreño, y ha llevado su arte por América, Europa y Asia.
Hoy, 10 de octubre de 2026, José Luis Montero Conde cumple un año más de vida. Y lo celebra como ha celebrado casi todo en su vida: sobre un escenario, o preparándose para subir a él. Porque como él mismo dijo en aquella entrevista hace cuatro años:
«Yo estoy montado en un escenario desde que tenía cuatro años de edad. Me montaron un escenario teniendo yo cuatro años a declamar unas poesías para el Día de las Madres. Me emocioné muchísimo, lloraba declamando los poemas y hacía llorar a todos los espectadores. Después no me soltaron, y yo no quise después bajarme de un escenario.»
Feliz cumpleaños, maestro.
