En los anales de la medicina venezolana y en la historia intelectual del Zulia y Mérida, el nombre de Humberto G. Nucete Rodríguez ocupa un lugar de prestigio y respeto. Médico, profesor universitario, investigador y decano universitario, nació en la ciudad de Maracaibo el 5 de mayo de 1913, en el seno de una sociedad que valoraba el conocimiento como herramienta de superación. Su vida, profundamente marcada por la vocación humanista y el amor por las ciencias médicas, fue un puente entre dos regiones hermanas: su natal Zulia y la fértil Mérida, ciudad que lo acogió como uno de sus más insignes servidores.
Su formación académica fue ejemplar y diversa. Se graduó como Doctor en Ciencias Médicas en la Universidad Central de Venezuela el 23 de septiembre de 1938, presentando como tesis un trabajo titulado Algunas consideraciones sobre historiales clínicos, lo que ya evidenciaba su inclinación por el estudio detallado y el análisis científico. La pasión por el conocimiento lo llevó aún más lejos: en 1942 obtuvo el título de Doctor en Odontología en la Universidad de Los Andes (ULA), hecho que reafirmó su versatilidad y amplio dominio en las ciencias de la salud.
Su carrera médica comenzó en localidades andinas como La Grita, Tovar y en las Colonias Sanitarias de «El Peñón» y Mucuchíes, donde ejerció la medicina con espíritu de servicio, aliviando a las poblaciones más vulnerables. Su entrega a la profesión se consolidó en el Hospital Los Andes, donde fue Adjunto de Cirugía entre 1941 y 1943 y posteriormente Jefe del Servicio de Otorrinolaringología a partir de 1943. Estas funciones médicas fueron complementadas por una brillante carrera docente en la Facultad de Odontología y Ciencias Médicas de la Universidad de Los Andes, donde impartió cátedras de Anatomía Topográfica, Anatomía Patológica, Clínica Otorrinolaringológica y Terapéutica Quirúrgica. Su erudición y liderazgo académico le valieron llegar a ser decano de la Facultad de Ciencias Médicas, cargo desde el cual consolidó el prestigio académico de la institución.
Nucete Rodríguez no solo fue un pilar en el ámbito académico y hospitalario, sino también un activo ciudadano. Participó en la vida pública como vicepresidente del Concejo Municipal de Mérida, y prestó sus servicios como médico cirujano ad-honorem de la Policía del Estado Mérida, reflejo de su espíritu solidario y de servicio. A nivel gremial, fue presidente del Colegio de Médicos de Mérida entre 1949 y 1951 y representó a sus colegas como delegado de la Federación Médica Venezolana en el III Congreso Médico Social Panamericano, celebrado en Caracas en 1951, demostrando así su compromiso con la evolución de la medicina nacional.
La producción intelectual de Nucete Rodríguez también fue prolífica. A lo largo de su carrera publicó textos de gran utilidad para estudiantes y profesionales de la medicina. Obras como Alimentos y alimentación (1938), Técnicas de Autopsias (1948) y Guías e indicaciones para médicos y estudiantes reflejan su deseo de contribuir al conocimiento colectivo. En 1952, en colaboración con otros médicos, publicó Infarto al miocardio con trombosis interventricular y embolias múltiples y aneurisma cardíaco, trabajo que demostró su aguda capacidad de investigación clínica.
Políglota —hablaba inglés y francés además de su lengua materna— y viajero por Estados Unidos, Canadá y Cuba, Nucete Rodríguez combinó su visión global con un profundo amor por su país, formando parte de una generación de zulianos que brillaron en la academia nacional. Su fallecimiento en 1971 cerró una existencia consagrada al saber, a la medicina y al desarrollo social, pero su legado permanece en cada estudiante formado bajo su guía y en cada página de sus libros y estudios.
En este 5 de mayo, fecha de su nacimiento, su figura es recordada no solo por su ilustre carrera profesional, sino también por su calidad humana y su invaluable aporte a la educación y la medicina venezolana.
Crédito de la fuente: Esta nota ha sido elaborada a partir de la información contenida en el Diccionario General del Zulia, de Jesús Ángel Semprún Parra y Luis Guillermo Hernández, segunda edición, 2018, publicado por Sultana del Lago Editores.
