Eduardo Perich, el compositor zuliano que inmortalizó el alma musical de Maracaibo
Este 24 de abril se conmemoran 100 años del fallecimiento del insigne músico zuliano Eduardo Perich Briasco, cuya obra trascendió su tiempo para dejar una huella indeleble en la historia musical del Zulia. Flautista, compositor, director de bandas, Perich fue un verdadero artesano del pentagrama, autor de más de quinientas composiciones que abarcaron desde marchas fúnebres hasta valses y gaitas. Su legado forma parte del repertorio tradicional de la región y, aún hoy, sus notas resuenan en procesiones, actos conmemorativos y celebraciones religiosas.
El maestro de la Banda Cívica del Estado
Nacido en Maracaibo en 1853, Eduardo Perich desarrolló desde joven una inclinación por la música. Su talento lo llevó a ocupar durante treinta años la dirección de la Banda Cívica del Estado Zulia, una de las instituciones más representativas del quehacer cultural de la región. Desde esa plataforma no solo elevó el nivel técnico del conjunto, sino que difundió una rica producción musical propia y de otros autores venezolanos.
La banda, bajo su batuta, se convirtió en protagonista de actos patrióticos, fiestas religiosas y eventos públicos. A través de ella, Perich logró conectar con los distintos estratos sociales de Maracaibo, democratizando la música y convirtiéndola en un bien común del pueblo zuliano.
Finalista del Himno del Zulia
Uno de los hitos más destacados de su carrera fue su participación en el Concurso de la Música del Himno del Zulia, donde obtuvo el segundo lugar. Aunque la composición ganadora fue la de José Antonio Chaves, diversos críticos y estudiosos de la época consideran que la pieza presentada por Perich poseía una calidad artística notable y un profundo lirismo, por lo que “debió haber ganado”, según afirmó el musicólogo Osvaldo Nolé.
Un repertorio vasto y profundamente emotivo
La obra de Eduardo Perich abarca un amplísimo espectro de géneros. Sobresalen sus marchas fúnebres —algunas de las más interpretadas durante la Semana Santa marabina— como La Corona de Espinas, Las Tres Caídas, El Nazareno, Piedad Señor y La Crucifixión, entre otras. Estas composiciones, profundamente dramáticas y melódicamente intensas, aún acompañan las procesiones religiosas en las calles del Zulia.
Pero no todo fue solemnidad en su trabajo. También cultivó con gracia el vals y la polka, como lo demuestran títulos entrañables: Honor al Mérito, Eva Elvira, Gran Cruz, Ana Hilda, Mi Paulita, entre otros. Además, compuso gaitas como La Regalía y El Cholagogue Universal, piezas en las que mostró su sensibilidad popular y su capacidad para fusionar lo festivo con lo crítico.
Reconocido y grabado por RCA Víctor
Muchas de las composiciones de Eduardo Perich fueron grabadas por RCA Víctor, lo que le permitió alcanzar un público más amplio y preservar su legado sonoro para generaciones futuras. La trascendencia de su obra no solo se limita al ámbito local, sino que ha sido objeto de estudios en la historiografía musical venezolana y latinoamericana.
A 100 años de su partida: un legado que vive
Eduardo Perich falleció en Maracaibo el 24 de abril de 1924, pero su música sigue viva en cada rincón del Zulia. Cada interpretación de sus piezas revive no solo el sonido de una época, sino también los valores culturales y espirituales que forjaron la identidad marabina.
Al cumplirse un siglo de su muerte, El Maracaibeño rinde homenaje a este compositor fundamental, cuya obra sigue siendo fuente de inspiración para músicos, investigadores y melómanos de todo el país.

Orgullosa de mi Bisabuelo, siempre presente al hablar en la familia de nuestras raíces musicales, gracias por recordarlo y por su publicación.