El 20 de abril de 1945 nació en Maracaibo Beatriz Elena Alvarado Negrette, mejor conocida como Betty Alvarado, una de las voces más emblemáticas de la gaita zuliana, cuya trayectoria como cantante, locutora y compositora la consagró como referente del folclore regional. A 79 años de su natalicio, su legado artístico sigue vivo en los surcos de los discos y en el corazón de los gaiteros.
Más allá de su inconfundible timbre vocal, Betty Alvarado representó la dignificación del rol femenino en un género históricamente dominado por hombres. Su presencia en las agrupaciones más importantes de la gaita desde los años 60 la convirtió en pionera, y su trabajo constante como promotora cultural consolidó su figura como guardiana del patrimonio sonoro del Zulia.
Formación y primeros pasos en la música
Desde muy joven, Betty Alvarado mostró inclinación por la música. Estudió piano, teoría y solfeo, así como canto lírico bajo la tutela del maestro José Luis Paz, una formación sólida que marcó la diferencia en su desempeño artístico posterior. Esta base académica le permitió abordar la gaita con una calidad interpretativa poco común.
Su ascenso comenzó en los años 60, cuando el tema “Blanca paloma” la proyectó como solista en el ambiente musical zuliano. A partir de allí, integró agrupaciones fundamentales del movimiento gaitero como Selección 82, Los Guacos del Zulia (1971), Los Tropicales del Éxito (1972), Los Fabulosos (1975), La Avalancha Gaitera, Mamaota y su familia gaitera, La Parranda Gaitera, Las Sensacionales y Los Mismos de Ayer.
Sin embargo, su nombre quedó indeleblemente asociado a Rincón Morales, donde ingresó en 1966 y alcanzó sus mayores éxitos artísticos, consolidándose como una de las principales voces femeninas de la agrupación.
Voz, ritmo y sensibilidad
Betty Alvarado brilló por su capacidad interpretativa, su afinación precisa y su fuerza escénica. Entre sus temas más recordados están “Mano amiga” (de José A. Díaz y Astolfo Romero, con La Parranda Gaitera), “Ahí está Dios”, “Dulcemente”, “Mi ciudad”, “Cuatro cuerdas de oro”, “Genio y señor”, “Tierra de Dios”, “China Chinita”, “Golpe bonito” y “Golpe de Gaita”.
Como compositora, aportó obras como “Es Venezuela mi orgullo”, escrita junto a Rafael Sánchez. Su versión del Himno a la Virgen de Chiquinquirá, junto con Los Chiquinquireños y Voz Veis, se convirtió en una de las más queridas del repertorio mariano zuliano.
Locutora y promotora cultural
En 1989 comenzó una nueva etapa como conductora del programa radial Gaiturreando, transmitido por Metrópolis 103.9 FM, donde compartió micrófonos con el compositor William Atencio. Desde allí ejerció un rol clave en la difusión del folclore, promoviendo nuevos talentos, rescatando grabaciones históricas y reflexionando sobre la evolución del género.
Fue vicepresidenta del concurso Nuevos Valores de la Gaita, y formó parte de la junta directiva de la Fundación de la Gaita Ricardo Aguirre, siempre comprometida con la preservación de la identidad musical zuliana. Su labor incansable fue reconocida con múltiples premios y homenajes durante su vida.
Un legado que resuena en cada tambora
Betty Alvarado falleció en Maracaibo el 6 de enero de 2013, pero su voz continúa sonando cada vez que se recuerda una gaita clásica, cada vez que una mujer toma el micrófono en una agrupación folklórica, cada vez que el Zulia canta a su Chinita con devoción.
Su vida fue testimonio de talento, disciplina y amor por la tierra que la vio nacer. A 79 años de su nacimiento, Betty Alvarado sigue siendo una de las grandes voces femeninas de la historia musical venezolana, y una figura indispensable en la memoria cultural del Zulia.
Fuente: Diccionario General del Zulia, de Jesús Ángel Semprún Parra y Luis Guillermo Hernández.
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