Este 24 de abril se conmemora un nuevo aniversario del fallecimiento de Douglas Isea, cuatrista maracaibero considerado una de las figuras más destacadas en la ejecución del instrumento nacional por excelencia. Maestro, compositor y arreglista, Isea dedicó su vida a la música con un estilo que combinó virtuosismo técnico, sensibilidad interpretativa y una profunda vocación docente que influyó en generaciones de músicos venezolanos.
Nacido en Maracaibo el 27 de septiembre de 1951, Douglas Alcibíades Isea Revilla creció en una familia donde la música era una forma de vida. Su hermano Euribiades Isea, también destacado cuatrista, guitarrista y trompetista, fue su primer maestro. La formación inicial en casa fue solo el preludio de una carrera de estudio riguroso que lo llevó al Conservatorio de Música José Luis Paz y a aprender con maestros como Carlos Rojas, Aldemaro Romero, Freddy León y Teófilo León.
Desde muy joven mostró su talento. A los once años ya formaba parte de la agrupación Los Mitológicos (1962), a la que seguirían Los Ilustres y El Número Uno. Su proyección nacional comenzó cuando se integró a Los Cardenales del Éxito entre 1970 y 1980, donde no solo brilló como cuatrista gaitero, sino también como arreglista de piezas fundamentales del repertorio zuliano como Mensaje navideño y ¡Oh, hermosa tradición!.
En 1972 recibió dos de los reconocimientos más emblemáticos de la música regional: El Mara de Oro y El Saladillo de Oro, que lo consagraron como el mejor cuatrista del año. Estos premios consolidaron su estatus como figura clave en el movimiento gaitero de la época dorada del género.
Pero su versatilidad lo llevó mucho más allá del ámbito regional. Grabó con agrupaciones como Saladillo de RQ, La Montonera, Grupo 75, Los Fluminenses, Mamaota y su Familia Gaitera, Selección 82, Trabuco Gaitero, así como con las orquestas de Ulises Acosta y Willy Gamboa. También participó en proyectos emblemáticos de la música popular venezolana, como el conjunto de Mario Suárez, la Orquesta Nacional Venezuela, y grabaciones con íconos como María Teresa Chacín, Alfredo Sadel, Héctor Cabrera y Vytas Brenner.
En 1971 fundó su propio proyecto, Douglas Isea y su Cuatro Latino, con el que grabó un exitoso LP que mostraba su maestría como solista y su compromiso con la música venezolana. Entre sus discos más representativos se cuentan Por los caminos de Venezuela, Trabuco Gaitero, Cuatro en concierto y Los grandes del cuatro.
Uno de los hitos más sobresalientes de su carrera fue su participación en la grabación de la Suite Venezuela de Freddy León, realizada con la Orquesta Filarmónica de Londres y la Real Orquesta de Madrid. También se le atribuye colaboración en una producción internacional de Paul McCartney, lo que demuestra el alcance global de su arte.
A la par de su carrera como intérprete, Douglas Isea fue un dedicado maestro. Transmitió su pasión y conocimientos a jóvenes músicos zulianos, contribuyendo a la formación de una nueva generación de cuatristas con visión universal y raíces firmes en lo tradicional.
Falleció el 24 de abril de 2020, dejando un legado imborrable que continúa resonando en cada compás de la música venezolana. Su arte vive en las cuerdas del cuatro, en los discos que grabó y en la memoria agradecida de quienes lo conocieron y admiraron.
Hoy, al recordarlo, El Maracaibeño celebra la vida y obra de un hombre que hizo del cuatro un lenguaje universal de identidad, emoción y pertenencia.

Excelente publicación del Maestro del Cuatro Douglas Isea.
En este mes de abril 2026 cumple 6 años fallecido.
Para hacer exacto 24/ 04/2020.