El pasado viernes 15 de agosto, el histórico Teatro Baralt vivió una jornada especialmente significativa al abrir sus puertas a una nueva compañía residente: Baralt Ancestral, un proyecto que marca un hito en la historia cultural de Maracaibo al poner en el centro de su propuesta el arte y el pensamiento de los pueblos indígenas venezolanos. Esta nueva etapa fue inaugurada con un evento multidisciplinario cargado de espiritualidad, estética ancestral y sentido de pertenencia.
En los acogedores espacios del Living Bar, la velada dio inicio con la exposición “Ecos de una tradición”, curada e interpretada por el músico y artista plástico Carlos Conde, también conocido como Washe. La muestra incluyó piezas artesanales, textiles, instrumentos musicales y elementos simbólicos que forman parte del imaginario wayuu, una de las culturas originarias más representativas del occidente venezolano. La exposición no fue solo una muestra estática, sino un recorrido inmersivo por la cosmovisión del pueblo wayuu, con especial énfasis en sus vínculos con la tierra, el sonido, la memoria y el espíritu.
Uno de los momentos más conmovedores de la jornada fue el conversatorio que acompañó la exposición, protagonizado por la artesana y portadora de tradición Luisa Tiapa, quien presentó una muestra de sus jarrones amuchi, piezas de cerámica cargadas de significados espirituales, heredadas por generaciones de mujeres de su linaje. Su testimonio, profundo y sencillo a la vez, permitió al público comprender que el arte wayuu no es decoración, sino oración, historia y raíz.
La intervención musical de Carlos Conde con su performance “Sonidos del desierto” llevó al público por un viaje sonoro que combinó cantos tradicionales, ritmos rituales y melodías interpretadas con instrumentos autóctonos como el kasha, el sawawa y flautas de hueso. Más que un recital, fue una experiencia sensorial que transportó a los presentes al imaginario del desierto guajiro, a sus vientos, sus noches estrelladas y su memoria viva.
Como cierre de este acto inaugural, los asistentes se desplazaron hacia la Plaza Bolívar de Maracaibo, donde se presentó una muestra de danza tradicional wayuu. El gesto de trasladar el arte indígena desde los espacios íntimos del Living Bar hacia el espacio público es también un símbolo del espíritu de Baralt Ancestral: llevar el legado originario al corazón de la ciudad, con dignidad y protagonismo.
Esta jornada marca el inicio de un proyecto cultural que promete abrir nuevos caminos en la programación del Teatro Baralt. Con Baralt Ancestral, el recinto centenario no solo se reafirma como epicentro del arte y la cultura zuliana, sino que se transforma en un puente entre la tradición y la contemporaneidad, entre la Maracaibo urbana y la Venezuela indígena. Es un acto de justicia cultural, de reconocimiento a las voces silenciadas y de apuesta por una visión más inclusiva del arte.
La presencia de Washe, de Luisa Tiapa y de todos los artistas y portadores de tradición que participaron en esta jornada inaugural, confirma que la memoria ancestral sigue viva, fértil y capaz de dialogar con las nuevas generaciones. El arte indígena no está en el pasado, está latiendo hoy, con fuerza y autenticidad.
Con esta iniciativa, el Teatro Baralt se compromete a seguir construyendo un espacio para el arte con identidad, con raíces y con alma, demostrando que la cultura zuliana se nutre no solo de sus grandes figuras urbanas, sino también de la sabiduría profunda de sus pueblos originarios.
