Israel y Gustavo Colina Vargas han vuelto a Maracaibo desde Moscú con una noticia que honra tanto a ellos como al escenario que los acoge: a partir de ahora, los reconocidos trovadores serán Artistas Residentes del Teatro Baralt, un nombramiento oficializado el martes 5 de agosto en la oficina del director general de este ícono cultural, el arquitecto Jesús Lombardi Boscán.
En el encuentro, celebrado en las renovadas oficinas administrativas del Teatro, los Hermanos Colina delinearon junto al equipo directivo un amplio programa de actividades artísticas, formativas e institucionales que se desarrollarán en el recinto, fortaleciendo su papel como corazón vivo de la cultura zuliana. Su residencia no será un simple título honorífico, sino un compromiso activo con la ciudad y con el Baralt, donde la tradición y la innovación se encuentran para proyectar el talento local a nuevos horizontes.
Para Lombardi Boscán, la incorporación de Israel y Gustavo representa “una fortaleza artística e intelectual” que elevará de forma notable la calidad y diversidad de la oferta cultural permanente del Teatro. No es un elogio gratuito: ambos han forjado una trayectoria en la que la poesía, la música, la docencia y la creación visual se entrelazan, llevando el nombre de Venezuela a escenarios de distintos continentes.
Israel Colina, comunicador social, poeta y cantor, expresó su gratitud subrayando la proyección cívica del Baralt, un espacio cuya historia —dijo— “se escribe en tiempo presente”. Gustavo Colina, músico, artista visual y escritor, rememoró los múltiples momentos vividos en el Teatro, evocando las huellas que sus presentaciones y colaboraciones han dejado a lo largo de los años.
El nombramiento de los Hermanos Colina como Artistas Residentes se inscribe en la tradición del Baralt de vincularse estrechamente con creadores que, más allá de su oficio, representan valores de compromiso social, identidad cultural y excelencia artística. En el caso de estos dos maracaiberos, se trata de una dupla que ha sabido combinar el rigor de la formación académica con la espontaneidad del canto popular, logrando un repertorio que transita por la trova, la poesía y el testimonio de lo cotidiano.
Maracaibo celebra esta alianza como un paso significativo hacia la consolidación de un proyecto cultural que busca abrir más espacios a la creación y la participación ciudadana. El Teatro Baralt, que desde su inauguración en 1883 ha sido testigo de momentos cruciales de la vida zuliana y nacional, reafirma así su papel como epicentro de la cultura, no solo preservando su memoria, sino también apostando al talento que lo mantendrá vigente para las nuevas generaciones.
La presencia de Israel y Gustavo Colina Vargas promete traer consigo conciertos, recitales, talleres, conversatorios y actividades de formación artística que, sin duda, enriquecerán la vida cultural de la ciudad. Es el inicio de una etapa donde el arte de la palabra y la música dialogará con la arquitectura centenaria del Baralt, en un intercambio que fortalece tanto el alma del Teatro como la de su público.
