En la mágica intimidad del Teatro Baralt, en el corazón palpitante de Maracaibo, se cuece uno de los proyectos más ambiciosos y apasionantes de la escena musical zuliana de los últimos tiempos. Bajo el nombre de “Azúcar”, este espectáculo promete convertirse en el musical del año, no solo por su despliegue escénico y artístico, sino también por la fuerza emocional y cultural que encierra.
Inspirado en la figura legendaria de Celia Cruz, el montaje se presenta como una celebración encendida de la vida, el ritmo, la resiliencia y la autenticidad caribeña. “Azúcar” no es solo un homenaje, es también una afirmación identitaria de los pueblos que han hecho del gozo su escudo frente a las adversidades.
Detrás de este monumental trabajo hay un equipo artístico y técnico que representa lo mejor del talento regional. La dirección general está en manos del reconocido Jesús Lombardi, cuya sensibilidad teatral ha sido aclamada por su capacidad para conmover y conectar con el público desde la estética, la narrativa y la emoción. La dirección artística corre por cuenta de Alexander Ventura, mientras que la producción está a cargo de Jessy Linares y María Forteg, un tándem creativo que ha demostrado sobradamente su solvencia en la escena cultural zuliana.
El vestuario y los accesorios, diseñados por @dobleaccioncotillon, evocan con brillantez los dorados años del mambo y la salsa, recreando una atmósfera de cabaret latino que transporta al espectador al Nueva York de la diáspora afrocubana, pero también a los barrios bullangueros de nuestra América Latina.
Las visuales y la fotografía, a cargo de Javier Rincón Estrella y Donald Bohórquez, respectivamente, ofrecen una estética impecable que mezcla lo vintage con lo contemporáneo, en perfecta sintonía con el espíritu de Celia Cruz: una mujer de vanguardia, fiel a sus raíces y al mismo tiempo universal. El estilismo y maquillaje, obra de @frankobelleza, aportan el brillo, el color y la fuerza que caracterizaron a la «Reina de la Salsa», símbolo inmortal de la música latina.
El registro videográfico ha sido realizado por @m.an.ti, y el resultado —por lo poco que se ha dejado ver hasta ahora— es deslumbrante. A esta constelación de talentos se suman los asistentes, técnicos y colaboradores que han convertido el Teatro Baralt en un verdadero templo de ensayo, creación y resistencia cultural.
La elección del Teatro Baralt como escenario no es casual. Este espacio, joya arquitectónica y bastión de la cultura zuliana, aporta una carga simbólica poderosa al espectáculo. Allí han nacido y renacido innumerables propuestas culturales, y ahora se prepara para vibrar con los acordes calientes de la salsa, los tambores, las luces y las historias tejidas con sabor caribeño.
En palabras compartidas por la producción, “Azúcar” es un sueño largamente acariciado, un reto personal y profesional que por fin toma forma tras años de planificación. Y es que un espectáculo de esta magnitud no se improvisa: requiere de entrega, pasión, talento, recursos y —sobre todo— una visión clara de lo que se quiere transmitir. Celia Cruz, con su grito inmortal de «¡Azúcar!», nos enseñó a celebrar la vida incluso en medio del dolor, y ese es precisamente el espíritu que animará esta puesta en escena.
La frase “No te aflijas chico, vive tu vida con sabor”, atribuida a la propia Celia, ha sido adoptada como una suerte de consigna para todo el equipo creativo, que ha trabajado con entusiasmo contagiante para dar vida a esta propuesta artística que combina teatro, música, danza, historia y emoción.
Si algo distingue a este proyecto es su capacidad de resonar con el público más allá de la nostalgia. “Azúcar” es también un canto de resistencia, una reafirmación de la alegría como acto político y cultural, y un recordatorio de que la música —como la identidad— no se detiene, no se dobla, no muere.
Pronto se anunciará la fecha de estreno y la cartelera oficial, pero desde ya el rumor de los ensayos, las imágenes filtradas y el eco de los aplausos que están por venir colocan a “Azúcar” en el centro del panorama cultural zuliano. En una tierra que ha parido a tantos talentos musicales y escénicos, este musical se perfila como un nuevo hito que quedará grabado en la memoria colectiva del Zulia.
