La noche del viernes se llenó de color, reflexión y encuentro en Maracaibo, con la inauguración de la exposición colectiva …De otras colecciones, organizada por el Museo de Arte Contemporáneo del Zulia (MACZUL) en el espacio alterno que mantiene en alianza con el Hotel Kristoff, una relación institucional que ha perdurado con éxito a lo largo de los años y que demuestra, una vez más, que cuando las voluntades coinciden, la cultura encuentra su lugar.
Bajo la curaduría y museografía de Gregorio Boscan, esta exposición reúne una selección diversa de piezas provenientes de colecciones particulares de la ciudad, pensadas no solo desde el valor estético u objetual, sino desde una lectura más amplia: la del acto de coleccionar como una forma de escribir la historia cultural de un tiempo. Los objetos que ahora se exhiben en las salas del Kristoff son, en muchos casos, testigos del devenir de las artes visuales contemporáneas en el Zulia y del gusto refinado de quienes, en silencio, han apostado por preservar el legado plástico de la región.
La inauguración de esta muestra contó con la asistencia de destacados artistas, críticos, gestores culturales, periodistas, estudiantes de arte, fotógrafos y amantes del arte que se congregaron para compartir la experiencia estética y acompañar a los creadores. Fue un acto íntimo y vibrante, que reflejó la necesidad de la ciudad de reencontrarse con el arte en sus espacios emblemáticos, y que posiciona a esta muestra como una de las más importantes del calendario cultural marabino del primer semestre de 2025.
El título …De otras colecciones no es casual. Se trata de un guiño a la idea de que el arte circula, vive, cambia de manos y de sentidos. Las piezas expuestas provienen de colecciones privadas, lo que convierte al espectador en un testigo privilegiado de obras que usualmente permanecen fuera del alcance del público general. De esta manera, el MACZUL vuelve a asumir su rol fundamental de mediador entre las prácticas artísticas y la ciudadanía, reafirmando que el arte no debe ser una experiencia elitista, sino un lenguaje accesible y transformador.
Entre los artistas que participan en la muestra se encuentran nombres de enorme peso en la escena nacional y regional como Alberto Villalobos, Alejandro Sardi, Amora Elia, Beto Frangieh, Emerio Dario Lunar, Félix Calzadilla, Francisco Bellorín, Giovanni Passeri, Gregorio Boscan, Johan Galue, Luis Romano, María Bencomo, Martín Leal, Mario Colina, Milagros Terán y Régulo Rincón. Cada uno de ellos aporta una visión particular sobre lo sensible, lo cotidiano, lo político o lo espiritual, conformando un mapa visual que transita entre la abstracción geométrica, el conceptualismo, la instalación, la pintura, la escultura y la fotografía.
Esta exposición no solo visibiliza a los artistas, sino también a los coleccionistas que, desde la intimidad de sus hogares o instituciones, han hecho del arte una vocación silenciosa y generosa. Como lo expresó Gregorio Boscan en sus palabras inaugurales, “coleccionar también es un acto de creación”. Por ello, esta curaduría propone una reflexión sobre el valor de la memoria y de la conservación, y sobre la necesidad de mantener viva la circulación del arte como bien común.
La activación de este espacio alterno, en una de las principales instalaciones hoteleras de la ciudad, también representa una estrategia importante para acercar la cultura a públicos diversos. El Hotel Kristoff, conocido por su trayectoria como aliado de iniciativas artísticas y sociales, abre sus puertas a un público que no necesariamente acude a los museos, generando así un puente entre la cotidianidad urbana y las expresiones contemporáneas.
El MACZUL, institución pionera en la promoción del arte contemporáneo venezolano, confirma con esta muestra su compromiso de seguir siendo faro cultural, aún en tiempos complejos. Bajo la dirección general de Gregorio Boscan, ha logrado mantener una agenda activa que incluye no solo exposiciones, sino también programas educativos, publicaciones y actividades de mediación, consolidando su vínculo con la comunidad artística zuliana y reafirmando su papel como custodio del arte y la memoria.
…De otras colecciones es, en suma, una oportunidad única para redescubrir el talento visual zuliano y nacional desde nuevas miradas, y para rendir homenaje a todos aquellos que hacen posible que el arte siga siendo una forma de resistencia, belleza y reflexión. La invitación está abierta a todo el público para visitar esta muestra en el Hotel Kristoff, donde la sensibilidad sigue teniendo un lugar y donde Maracaibo, desde sus espacios privados y públicos, sigue soñando en arte.
